
Este complejo de ruinas se ubica al final de la Alameda de Santa Rosa y puede llegarse a ella por la 1ª. Avenida Norte o la Calle de la Candelaria. Sus religiosas se distinguían por las vestimentas blancas.
El complejo se habilitó alrededor de 1570 como beaterío para doncellas y fue en 1766 cuando se convirtió en un convento de clausura. Su constructor, José Manuel Ramírez, dejó una huella clara e incomparable en sus obras, siendo evidente el parecido ornamental y arquitectónico con el Colegio Tridentino y, especialmente, con la fachada e interior de la Universidad de San Carlos, que hoy se constituye como un visitado museo.
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