jueves, 15 de abril de 2010

Hospedaje en una casa

En los últimos años es común que algunos viajeros decidan hospedarse en casas de otras familias. Aunque es más económico y tiene otras ventajas es necesario tomar ciertas precauciones antes de realizar el viaje.

La experiencia de intercambio de hospitalidad es, en la mayoría de los casos, una interacción gratificante entre gente de buena voluntad y buen carácter.

El viajero tiene la oportunidad de disfrutar de sus destinos reduciendo la exposición a la impersonalidad de los establecimientos turísticos comerciales, y de interaccionar con la población local.

De esta manera, se comparte y se vive en un ambiente real. Los visitantes pueden conversar con los pobladores y en ocasiones participar de las costumbres, acontecimientos y estilo de vida locales. Además, resulta fácil visitar las mismas tiendas y restaurantes que utiliza la gente del lugar. Esto hace el viaje más económico y más rico en vivencias.

Del mismo modo, los anfitriones se interesan por la ciudad, estilo de vida, intereses y prioridades de sus huéspedes. Por ello, si decides hospedarte con una familia de la localidad, recuerda llevar mapas y alguna artesanía de tu país de origen.

No obstante, es aconsejable ejercer una cautela elemental y tratar de conocer a la gente con la que vaya a quedarse o a la que vaya a hospedar antes de alcanzar un compromiso. Es responsabilidad del huésped establecer contactos e intercambiar información con los potenciales anfitriones o viceversa, hasta el punto en el que sea capaz de usar su propio juicio para decidir si procede o no.

Recomendamos que inicialmente obtengas de tus potenciales anfitriones / huéspedes una lista de números de teléfono y contactos de emergencia como mínimo. Y no intercambies las direcciones físicas, sino hasta cuando esté listo para llegar a un compromiso sobre el acuerdo.

Sin Fronteras

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