La exposición solar puede provocar en la piel daños agudos como quemaduras solares, y crónicos, como aparición de arrugas, cambios en la pigmentación y daño del núcleo celular (alteraciones del material genético = ADN), que puede degenerar en cáncer de la piel.
Los rayos solares que causan daño en la piel son de dos tipos: rayos ultravioleta A (UVA) y ultravioleta B (UVB). Los UVB son más dañinos, pero los UVA llegan a la superficie terrestre de 10 a 100 veces más.
Conviene saber que sólo son necesarios de 5 a 10 minutos de exposición solar diaria para sintetizar la vitamina D necesaria para la prevención del raquitismo.
No se recomienda la exposición directa al sol de niños de 6 meses de edad, ya que son más vulnerables a las quemaduras y los golpes de calor. A partir de esa edad se debe usar pantallas o filtros solares mayores de 15 que contengan PARSOL O DIÓXIDO DE TITANIO. Éste debe distribuirse por todo el cuerpo, incluidas orejas y cara, media hora antes de exponernos o exponer al sol a nuestros hijos. Se deberá reponer cada 2 horas o cada vez que se sumerjan en el agua. Los bebés no deben pasar todo el día en la playa o junto al río, a pesar de contar con carpa o sombrilla.
Los horarios aconsejables para la exposición solar son antes de las 10:30 horas y después de las 16:00 horas. Hay que evitar la exposición directa al mediodía, ya que los rayos inciden en forma vertical y producen graves daños. Cuidado con los días nublados, ya que los rayos ultravioleta penetran las nubes y pueden provocar serias quemaduras.
Disfruta de tus vacaciones con Sin Fronteras Guatemala
No hay comentarios:
Publicar un comentario